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El cabracho o escórpora se distingue de la escorpina por la coloración, el tamaño y la presencia de numerosos jirones de piel que adornan el mentón y la mandíbula inferior. La excrecencia supraocular está, en esta especie, menos desarrollada. Su piel es de color pardo rojizo, con manchas jaspeadas oscuras, siendo el vientre un poco más claro, aunque esta coloración varía en función del medio. Como los demás cabrachos, presenta la particularidad biológica de mudar a intervalos regulares, como las serpientes y otros reptiles. Por término medio, renueva su piel una vez cada 28 días, a veces incluso dos veces por mes, según la cantidad de alimento ingerido. Cerca de las espinas de la dorsal y de la anal, así como de ciertas espinas de la cabeza, posee glándulas venenosas. Su secreción es menos nociva que la de los peces del género Trachinus, pero ocasiona, al entrar en la herida causada por las espinas, dolorosas ulceraciones |
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